Rev. Ecol. Lat. Am.
Vol. 2 Nº (1-3) Art. 1 pp. 01-04, 1995
ISSN 1012-2494
D.L. pp 83-0168

Recibido: 03-09-89
Aceptado: 09-11-89
Publicado: 15-04-95
© 1995 CIRES

EL USO DE ENTREVISTAS PARA AVERIGUAR LA DISTRIBUCIÓN DE VERTEBRADOS

J. Rudolf DIETRICH
Grellingerstr. 53
CH-4052 Basilea
SUIZA

RESUMEN

Se propone realizar entrevistas con los habitantes locales para obtener información sobre sus observaciones de algunos vertebrados. Se discuten las limitaciones de este método, el cual permite principalmente la obtención de datos sobre animales bien conocidos y se dan recomendaciones de como llevar a cabo la entrevista y comprobar las observaciones reportadas.

En la tabla se presentan cinco lineamientos que exigen ciertas condiciones (nombre y apellido del informante, comunicación personal de las observaciones, ubicación exacta del lugar, buena descripción de la especie y ausencia de contraindicaciones) para el aprovechamiento de los datos recibidos. Esto posibilita la elaboración de mapas de distribución y el establecimiento de hábitat preferenciales. También permite afirmaciones acerca de agrupamientos sociales y del status poblacional de la especie en cuestión.

Palabras Clave: Guía de Entrevista, Grabador, Fotos, Dibujos, Pieles y Caparazones.

THE USE OF INTERVIEWS TO RECORD THE DISTRIBUTION OF VERTEBRATES

ABSTRACT

Personal interviews with local people are proposed in order to get certain information about its observations of well known vertebrates. The limitations of this method, the conditions throughout the interview and the utilization of materials are discussed. Ideas are also given on how make use of those data which fulfill the five indispensable guidelines presented in a table.

Key Words: Interviews, Record, Pictures, Draw, Vertebrate distribution.

INTRODUCCIÓN

Para investigaciones autoecológicas y faunísticas se necesita conocer la distribución de los animales, su presencia en varios hábitats y su abundancia relativa. Sin embargo, con frecuencia no se encuentran suficientes datos en colecciones regionales ni en la literatura especializada. También puede resultar difícil para un científico recibir la información necesaria en el campo, sobre todo si trabaja con una especie evasiva y/o poco frecuente.

Las entrevistas personales realizadas a lugareños (campesinos, cazadores, guardaparques, policías, etc.) o a científicos pueden suministrar datos sobre la presencia de ciertos animales tanto en el pasado como en el presente. El objetivo principal de las entrevistas es la detección de ciertas especies de vertebrados en un área definida y el aprovechamiento de los datos para un análisis de distribución.

Existe muy escasa información en la literatura zoológica sobre la forma de llevar a cabo este tipo de entrevista, por lo cual se exponen aquí unas sugerencias metodológicas.

LA ENTREVISTA

LIMITACIONES

La entrevista permite obtener información principalmente sobre especies de vertebrados bien conocidas o con características bien resaltantes, lo cual las hace relativamente fáciles de identificar. Esto último se menciona, porque, por ejemplo, los murciélagos son para la mayoría de la gente un solo tipo de animal y los datos registrados a lo sumo sirven para conocer el lugar de observación.

Es preferible limitarse a la obtención de datos sobre un determinado grupo de vertebrados, como los ciervos de una región o las aves grandes del bosque nublado, para no recibir una gran cantidad de datos poco útiles. Las informaciones sobre rastros, en general, resultan poco fiables; por tal motivo es recomendable sólo preguntar por observaciones directas de animales.

LA SITUACIÓN DURANTE LA ENTREVISTA

En un área determinada la búsqueda de informantes se inicia preguntando por personas que conozcan la fauna de la zona. Desde el principio es vital evitar que alguien relacione al entrevistador con un funcionario del Estado, sobre todo si se necesita información sobre animales cazados. Por ello, el investigador preferiblemente debería presentarse como:

  1. Un biólogo que quiere aprender de la gente del campo, porque piensa criar las especies investigadas en cautiverio para vender su carne (véase: Silva, 1987).
  2. Un estudiante que necesita tener muchos datos para escribir su tesis.

Una vez encontrado un informante hay que presentarse y explicar corta y sencillamente las razones de hablarle, por supuesto quedándose con el rol aceptado. Así se crea un ambiente de confianza y se elimina la posibilidad de que el visitado no esté de acuerdo con ser entrevistado. Sin embargo, no se puede evitar enteramente que al interlocutor no le gusten algunas preguntas. En este caso él diría que no sabe nada sobre el asunto en cuestión o que lo ha olvidado. Más tarde se puede procurar conseguir la respuesta negada cambiando algo el modo de preguntar.

El informante ha de ser entrevistado solo, para que no sea influenciado por los comentarios de otras personas. Sobre cada especie de interés se formulan preguntas claras y sencillas que no le sugieran la respuesta al interlocutor. Para verificar la identificación de la especie se debe pedir una descripción de sus características morfológicas y/o etológicas más resaltantes o una evidencia del animal (p. ej. una piel).

Cuando el informante relate mucho, se recomienda interrumpirle solamente si se desvía demasiado del tema o algo no es claro. Las personas que han cazado numerosos ejemplares de una especie, frecuentemente no se acuerdan de observaciones particulares. Si se desea obtener por lo menos algunas informaciones que cumplan con los lineamientos para el aprovechamiento posterior de los datos (véase la Tabla I) se recomienda preguntar por acontecimientos singulares, por ejemplo: Cuándo observó Ud. una hembra con su cría?

Si durante la entrevista se llegan a conocer infracciones a las leyes (p. ej. la caza de una especie protegida) es conveniente pretender soslayar o no conocer las disposiciones legales en vigencia. De esta manera el científico tiene la oportunidad de recibir datos sobre la cacería furtiva, el comercio ilegal, etc. , lo que más tarde puede ser importante para llevar a cabo medidas conservacionistas.

Al final de la entrevista hay que pedir los detalles que faltan de cada observación. La experiencia enseña que casi nunca se obtienen sin insistir todos los datos indispensables (especie, número, lugar exacto y fecha). Sin embargo, no se debe presionar demasiado al informante. Para evitar que simplemente invente un detalle, del cual no se acuerda. Además, es preciso solicitarle su apellido, si hasta ahora sólo se conoce el nombre.

Después de un aprovechamiento preliminar de los datos obtenidos y habiéndolos comparado con las informaciones provenientes de otras fuentes, por lo general se necesita una segunda entrevista con la misma persona. Esto se consigue fácilmente por medio de una excusa sencilla, por ejemplo que antes no se pudo anotar todo. Es recomendable hacer repetir al menos parcialmente las informaciones importantes y hay que fijarse en diferencias comparando con las respuestas de la entrevista anterior. Contradicciones y grandes diferencias en las afirmaciones del interlocutor desvalorizan la información recibida. El juicio, cuando una diferencia resulta demasiado grande para ser aceptada, es una decisión algo subjetiva. Sin embargo, ayuda en ésta, recordar que observaciones de muchos años atrás pueden tener más inexactitudes que las recientes.

Siempre se pueden añadir preguntas sobre la caza y el uso de "carne de monte" (véase p. ej. Smith, 1976), pero hay que concretarse para mantener un control sobre la gran cantidad de datos obtenidos.

A cada entrevistado se le debería pedir que recomiende a otras personas que puedan aportar más información. Con esta estrategia se facilita bastante la búsqueda de informantes y la creación de un ambiente favorable para la entrevista, ya que el investigador viene recomendado por un amigo o pariente de la persona visitada.

MATERIAL

Se debe usar una guía de entrevistas que contenga las preguntas más importantes para evitar olvidar algo decisivo en el curso de la conversación. Con respecto a la secuencia y los detalles de las preguntas hay que proceder con flexibilidad para no desconcertar al entrevistado.

Un grabador puede ayudar, porque no se pierden informaciones, como ocurre, cuando se escriben notas, pero también puede molestar o distraer a personas no acostumbradas a estos aparatos. Quizás sea útil usar un grabador pequeño escondido en la chaqueta o el morral. En este caso el investigador debe tomar apuntes también, principalmente para que no se pierda el efecto del fingimiento, pero además para protegerse contra grabaciones inutilizables.

Caso de disponer de buenas fotografías o dibujos de los animales en cuestión, se recomienda mostrarlos sólo al final de la entrevista. De esta manera la descripción solicitada de la (sub-) especie no estaría influenciada. También existe la posibilidad de mostrar fotos (o dibujos exactos) de especies parecidas para ver, si el entrevistado tiene la capacidad de reconocer las diferencias morfológicas.

El uso de otro tipo de material (pieles, caparazones, etc.) debe efectuarse bajo las mismas condiciones que la demostración de fotografías. Mostrar componentes demasiado pequeños (p. ej. una pluma que no es muy característica para la especie) no ayuda hacer conclusiones acerca de los conocimientos del informante, ya que la identificación del material se le hace demasiado difícil.

APROVECHAMIENTO DE LOS DATOS

A continuación se discuten las condiciones para el aprovechamiento de los datos, las cuales se ven en la Tabla I, y se estima que son las mínimas necesarias para considerar como confiable la información recibida.

Tabla I:

Lineamientos para el aprovechamiento de observaciones ajenas.

  1. El encuestador debe conocer al informante por su nombre y apellido.
  2. Es indispensable la comunicación personal con el observador del animal.
  3. La indicación del lugar tiene que ser exacta y la fecha por lo menos aproximada (p. ej. "en los años sesenta").
  4. El entrevistado debe haber descrito bien las características de la especie observada.
  5. Una revisión posterior de los datos no debe evidenciar contradicciones apreciables.

En primer lugar se requiere la identificación del encuestado, ya que así se facilita la comprobación de los datos por pArt. de otros investigadores, aunque hay que admitir que las informaciones obtenidas de un entrevistado pueden variar de un encuestador a otro (véase Filion, 1980).

En segundo lugar renunciamos a las observaciones reportadas que fueron hechas por otras personas; pero es recomendable visitar luego a esos posibles informantes.

De la fecha no se puede requerir gran exactitud (cuanto más anterior tanto menos), ya que es el detalle más rápidamente olvidado. El lugar de observación tiene que ser indicado con la mayor precisión posible, pues es de vital importancia para hacer conclusiones sobre el uso del hábitat.

El investigador debe exigir una descripción adecuada de la especie reportada para asegurarse que ésta no fue confundida con otra similar.

Finalmente, es claro que contradicciones del informante acerca de sus propias afirmaciones desvalorizan la entrevista (véase "La situación durante la entrevista").

La aplicación consecuente de los cinco lineamientos mencionados permite utilizar como máximo la mitad de los datos adquiridos. Esto se mostró en una investigación faunística sobre los mamíferos de una ciudad suiza (un extracto dan: Rahm & Dietrich, 1987). Las informaciones descartadas, como las de segunda mano, quizás sirvan para la búsqueda personal por parte del entrevistador en los lugares mencionados.

En lo siguiente es indicado, como se podrían analizar y aprovechar los datos idóneos.

El análisis de los sitios debidamente registrados posibilita conclusiones sobre el área y la distribución altitudinal de la especie investigada. Mediante visitas de campo se pueden establecer sus preferencias de hábitat, si las condiciones ambientales en las localidades de interés no han cambiado de manera apreciable desde el tiempo de las observaciones. El uso de mapas también ayuda a hacer conclusiones sobre aspectos del hábitat, incluso para los lugares de observación reportados de épocas anteriores si existen mapas antiguos de esa región. En caso de que una especie haya desaparecido de una zona fuertemente alterada, suponemos que estos vertebrados tienen exigencias ecológicas bastante estrictas, por ejemplo que no pueden vivir en vegetación secundaria.

Los datos sobre la cantidad de animales contados por cada observación y sus edades aproximadas (adulto, subadulto, juvenil) permite hacer suposiciones acerca de tamaño y composición de los agrupamientos sociales (sexo, edades, número de crías).

Si se tiene suficientes observaciones detalladas con sus respectivas fechas exactas, a lo mejor es posible decir algo en cuanto a la temporada de los partos o a las alteraciones que realizan los animales en el transcurso del año (p. ej. concentraciones durante la época de celo, migraciones).

Las informaciones conseguidas en el área investigada no permiten determinar la densidad poblacional de una especie, pero sí pueden ayudar a estimar su status (abundante, amenazado, etc.) si se toma en cuenta el comportamiento del animal (p. ej. actividad diurna o nocturna) y los hábitos de los informantes (p. ej. sus profesiones o el tiempo que pasan en el campo).

Por medio de este tipo de entrevista a veces se recibe la mención de una especie nueva en el área visitada. La ventaja principal del método presentado consiste en que se pueden conseguir ciertos datos tanto del pasado como del presente que aporten información adicional a otras evidencias halladas sobre la especie. Esto es de especial interés si se trata de un vertebrado huidizo o de una población desaparecida de la zona.

AGRADECIMIENTO

Al Lic. José Lorenzo Silva (Wildlife Conservation International, en Caracas) le agradezco su crítica constructiva y a Hedelvy J. Guada (INPARQUES, Caracas) su ayuda en el mejoramiento del manuscrito. Prof. Pedro J. Salinas, (Fac. Ciencias Forestales, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela) amablemente revisó y corrigió este trabajo.

LITERATURA CITADA

  • Filion, F. L. (1980): Human Surveys in Wildlife Management. In Wildlife Management Techniques Manual (Ed. S. D. Schemnitz). Washington D. C. (The Wildlife Society), pp. 441-453.
  • Rahm, U. & J. R. Dietrich (1987): Wildlebende Säugetiere in der Stadt Basel. Verhandl. Naturf. Ges. Basel 97 (1986): 1-16.
  • Silva, J. L. (1987): Participación Venezolana en el Proyecto Ecología Conductual y Conservación de la Familia Cracidae en Venezuela. Informe Final Parte I (75 pp.), inédito.
  • Smith, N. J. H. (1976): Utilization of game along Brazil's transamazon highway. Acta Amazonica 6 (4): 455-466.